Nuestros pensamientos interpretan la realidad, y en función de esa interpretación condicionan nuestra vida
Lo que verdaderamente dota a un hogar de felicidad son los recursos emocionales de quienes lo habitan
Ser profesora de Primaria desde 1981, me dio la oportunidad de descubrirme. Quién me iba a decir que aquellos chiquitines de ojos grandes me enseñarían a ser lo que en este momento soy. Durante este período intuí que la mala gestión de las emociones tenía una gran implicación en el rendimiento académico, así que decidí investigar en este aspecto. Me doctoré en Inteligencia Emocional en la UNED y así puede transmitir a la comunidad educativa, que el profesor de este siglo debe cambiar sus herramientas autoridad y exigencia, por respeto y humildad si quiere contagiar a sus alumnos de confianza para superar cualquier contratiempo.
Aprendí cómo te tienes que escuchar para que te escuchen y cómo te tienes que querer para que te quieran. Y así poquito a poquito, y con la ayuda de seres geniales, me encontré en este océano en el que estamos todos. Un lugar hostil que podemos convertir en un refugio de bienestar si orientamos las velas hacia el lugar deseado.En algunas ocasiones, no sabremos dónde dirigirnos, en otras no sabremos navegar es esa dirección. La Inteligencia Emocional nos ayuda a descubrir lo valiosos y poderosos que somos. Desarrollar tu inteligencia emocional, depende de ti. Tú y sólo tú eres responsable de tu destino. Navega conmigo y descubrirás que la vida es un regalo y que puede vivirse como uno desee.
El conocimiento propio, el autocontrol y el equilibrio emocional, la capacidad de motivarse a uno mismo y a otros, el talento social, el optimismo, la constancia, la capacidad para reconocer y comprender los sentimientos de los demás, etc. Son habilidades que no se aprenden en la escuela y cada vez menos en los hogares. Esa realidad me llevó a escribir este libro.
¿Es el TDAH una moda, producto de la globalización? ¿Es el TDAH un trastorno que limita? ¿Requiere medicación? ¿Hay posibilidad de secuelas a largo plazo? ¿Se cura? ¿Tengo yo, como padre/madre parte de responsabilidad en el TDAH de mi hijo/a?…..
La lectura de este libro es una reflexión fruto de 20 años de experiencia y que da respuesta
a todas estas, y muchas más preguntas que
se hacen los padres cuando a su hijo/a se le diagnostica un TDAH. Sin embargo, el análisis que se hace en este libro, pone de manifiesto que no todos los TDAH, son TDAH y que en nuestra mano está tomar conciencia a temprana edad para evitar que se desarrolle este trastorno.
El lector comprobará que el desarrollo de este trastorno puede depender del modo en cómo apliquemos o no, una educación sostenida en las bases de la Inteligencia Emocional. Es decir, educar con sentido común.
Tomar la decisión de “con quién voy a formar mi familia” nos genera un mar de dudas, ya que cuando pensamos en ello, sin pretenderlo lo asociamos a complicaciones relativas a la convivencia, vivienda, hijos…, a un cambio de vida radical. Los nuevos modelos de comunicación incorporan ingredientes de gran complejidad afectiva, y en plena efervescencia de “poliamor”, páginas de encuentros “cita a ciegas”, etc. el concepto de pareja se funde en la niebla de la desilusión. El concepto de hogar cambia de “Un proyecto de dos” por “Un proyecto de uno más uno”. Este libro es una apuesta por la pareja. Reivindica EL AMOR. Yen aquellas ocasiones en las que las parejas no terminan su andadura, nos muestra las pautas para que la ruptura sea lo menos dolorosa posible y los hijos sean los menos perjudicados.
La Inteligencia Emocional forma parte de la actitud con la cada uno decide vivir su vida. Somos inteligentes emocionalmente, cuando nos sentimos responsables de nuestro destino. Somos responsables de nuestro destino cuando:
- Elegimos de forma consciente ante las distintas opciones que la vida nos brinda.
- Nos miramos cada mañana en el espejo y decidimos qué gesto deseamos ofrecer a los demás.
- Contabilizamos el número de veces que sonreímos al día
- Nos percatamos a diario de las oportunidades que tenemos a nuestro alcance para hacer que los demás se sientan bien.
- Somos capaces de identificar si hay a nuestro alrededor personas tóxicas y una vez identificadas decidir qué tipo de comunicación deseamos establecer con ellas.
Todos en algún momento de nuestra vida, en mayor o menor medida, nos hemos sentido cansados, preocupados por acontecimientos amenazadores que creemos “irremediables”, no descansamos durante el sueño o sufrimos insomnio, nos han condicionado nuestras inseguridades, o quizá hemos tenido la sensación de que nuestros problemas son únicos e imposibles de resolver. Si no te gusta sentirte así, ¿Por qué no ponerle remedio? El desarrollo de la Inteligencia Emocional te permitirá dar el salto para que se produzca el cambio.
Entrenar la inteligencia emocional es necesario para qué saber qué sientes y por qué lo sientes. Así serás capaz no sólo de desterrar aquellos estados de ánimo que te producen ansiedad sino también generar en ti sensación de bienestar. Sentirás que tu vida te motiva y te empuja a crecer como persona y así disfrutar del poder que otorga la confianza en ti y en tus habilidades para comunicarte con tu entorno.
La inteligencia Emocional te brinda la oportunidad de aproximar tu pensamiento a nivel de piel.
Sentir el pensamiento es una destreza que sólo algunos consiguen, pero que se adquiere con entrenamiento.
Con el entrenamiento desarrollarás las cinco habilidades que componen la inteligencia emocional.
Cuanto más hacemos, más podemos hacer. William Hazlitt.